S?bado, 23 de enero de 2010

     ¿Cuando la historia nos recuerde, nos atesore o inmortalice en un libro, dirá de este siglo, de este nuevo milenio que fuimos capaces de crear una Nueva Humanidad? ¿O ni siquiera habrá ya libros que recuerden lo que alguna vez fue humano, porque de manera sistemática destruimos todo lo que  nos fue otorgado en consignación?

      Asumir que no somos dueños de nada, que la naturaleza sigue y seguirá su curso aún a pesar de nosotros, y que quienes más tenemos que perder somos los seres humanos, es un desafío del Nuevo Milenio. Encontrar nuevas maneras de relacionarnos, de compaginar posturas y filosofías ideológicas y religiosas, y nuevos canales de conciliación los principales objetivos.

       Y en esto, el Rol de los Docentes es indiscutible, donde enseñar es casi un arte en el que se entremezclan los conocimientos científicos adquiridos en cursos, escuelas y talleres y los que la vida provee a cada uno.

   Cada año, sin embargo, es común escuchar la queja de los maestros sobre los niños que les tocan: que cada vez saben menos, que cada vez más indisciplinados, que cada vez menos atentos e interesados… o con problemas…o integrados…  y la larga lista continúa.

   Cada año, como directora de una escuela primaria, que trabajó 20 años con niños en las aulas, me pregunto: ¿son los niños los que cambiaron, o los docentes los que no marchamos junto a la evolución de toda una sociedad, cuya demanda se materializa en sus niños y a veces, sus dificultades para aprender?

   Esto me obliga a repensar la educación,  más allá de leyes rigiéndola, o parámetros estáticos, sino desde una postura que implique  principios.  Porque si bien los principios se mantienen,  los resultados difieren en la práctica cotidiana, por lo que no es posible aplicar leyes uniformes. En este contexto, un docente del tercer milenio, debería tener en claro que más que técnicas educativas, debe apelar a innovadores y creativos recursos para que el potencial de cada individuo tenga su oportunidad de desarrollo en el momento y contexto que se presenta. Y estar convencido de  que cada experiencia educativa ha de ser inédita e irrepetible.

    Indudablemente los niños que recibe un docente cada año, son diferentes, los cambios vertiginosos de la sociedad y los contextos que les dieron las bases de su formación como individuos reflejan este movimiento incesante de la realidad. Sin embargo, sólo queda apelar a la creatividad para operar sobre la misma con eficacia y eficiencia.

       En este marco educar es un arte complejo, donde más allá de la realidad, se enseñan formas de intervención en la misma. Lo que tendrá valor,  en definitiva  no será conocer y apropiarse de  reglas estáticas y recetas para educar o aprender,  sino la orientación que se brinde a los niños para alcanzar el  conocimiento de uno mismo, de la propia personalidad y sus recursos,  el interés por  autocapacitarse y obtener los conocimientos, la posibilidad de adaptarse,  intervenir y modificar  si es necesario el contexto, etc.

      Para ello deberá también tener presente en toda su tarea, que el niño es el eje central de la educación. Que los docentes y la escuela, trabajan, se perfeccionan y accionan en su beneficio. Que la docencia es un servicio, por el que se cobra, por cierto, pero servicio social al fin.  Una relación netamente humana, donde la formación de valores debe conducir a crear, esa nueva humanidad cuyo obrar no sólo se pueda seguir atesorando en libros, sino que se refleje en el medio natural y social,  de manera constructiva y benéfica a corto y largo plazo.

        Esta Nueva Humanidad, requiere una nueva perspectiva de la educación y del rol docente, donde no sólo cobren valor las palabras y las reglas, sino y principalmente los hechos y los principios.

       Porque obrar es mucho más que decir. Y hacer, mucho más que saber.

                                     Cristina Validakis



                              Con mi hijo Stèfano en el Museo Barrilete


Tags: nueva humanidad, educar en reglas, tercer milenio, rol docente, cristina validakis

Publicado por kitilaki @ 19:36
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